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Municipio de Guayaquil aclara que no indemnizará por la caída de árboles

Otto Batista miraba preocupado ayer la pared de la parte alta de su casa, en Sauces 6, en el norte de Guayaquil, semidestruida el martes pasado por el colapso de un poste de tendido eléctrico, en la manzana 259, en instantes que se registraba una lluvia acompañada de vientos.

Sobre la avenida Isidro Ayora y la calle Gabriel Roldós, el temporal provocó la caída de seis árboles de ficus, y estos a su vez afectaron el cableado, cuatro postes, dos transformadores, las fachadas de viviendas, locales comerciales y vehículos.

Ese día, producto del siniestro, Sauces 6 y una parte del 8 se quedaron sin energía, pero en la noche el servicio se fue restituyendo progresivamente.

La mañana de ayer, mientras personal de la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL) trabajaba para restituir el servicio de energía en seis manzanas de ese sector, el hombre se preguntaba: “Y ahora, ¿quién responde por los daños?”, pero no hallaba una respuesta.

A más de la vivienda de Batista, la casa de Patricia Mancero, en la misma manzana, sufrió daños en el techado. Mientras, en el cangrejal de Enrique Ceme la caída de un árbol le tumbó una carpa y causó hundimientos en el techo y guardafangos de su camioneta y de otros carros aparcados allí.

Mancero tenía previsto ayer acudir al Municipio para ver qué alternativas le daban por los daños en su vivienda.

“Estos árboles se hamaqueaban porque no tienen raíz, están sobrepuestos nomás”, narró la mujer, que sostuvo que el Cabildo no los ha podado al menos en los últimos cinco años.

Pero Abel Pesantes, director municipal de Áreas Verdes, desmintió aquello. “En la semana del 5 al 11 de diciembre del 2016 los árboles de la avenida Isidro Ayora, tramo uno y tramo dos, fueron podados”, aseveró.

Respecto a las reparaciones por daños a terceros, el funcionario mencionó que no habría tales por cuanto se trata de problemas causados por la naturaleza, de una situación fortuita.

Para ello, el director municipal dijo acogerse al artículo 30 del Código Civil, que se refiere a daños ocasionados por cuestiones de fuerza mayor.

“Se llama fuerza mayor o caso fortuito el imprevisto al que no es posible resistir. Cómo resistimos un aguacero con esa fuerza”, consideró Pesantes.

El funcionario reconoció que una de las causas de la caída de los árboles podría ser la excesiva humedad que hace que el suelo erosione o que se pudran las raíces. No obstante, sostuvo que aquello sería especular.

Sin embargo, Edwin Jiménez, docente de Silvicultura de la Escuela Superior Politécnica (Espol), señaló que la caída de árboles es un problema relacionado con la falta de estudios del suelo en profundidad, a podas que no son supervisadas técnicamente y por último a la longevidad de las especies.

La afectación del temporal no solo fue material, también abarcó a los negocios de Sauces 6. Por ejemplo, Mónica Muñoz dueña de la pastelería Doñas Cakes, dijo haber perdido $ 200 en dulces que se le dañaron por falta de refrigeración.

“Había cuatro tortas, tortas por porción, donas de crema pastelera, dulces con cremas, pero todo se dañó”, refirió la mujer que ayer a las 07:00 llegó a limpiar el frigorífico en el que tenía esos productos.

Francisco Miranda, dueño de una tienda, estimó que por la falta de energía perdió unos $ 150 en helados que se le derritieron en los empaques.

Hasta el mediodía de ayer, trabajadores de la CNEL trabajaron en Sauces para restituir la energía en las pocas casas que estaban sin el servicio.

Madison Ruiz, inspector de la Corporación, señaló que en esos percances no se producen descargas de corriente porque se corta la energía, como protección que se activa desde las subestaciones eléctricas.

Agentes de la Autoridad de Tránsito (ATM) restringieron el acceso por el carril de servicio de la Isidro Ayora mientras duraron los trabajos. (I)

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postes de cableado eléctrico se dañaron en Sauces 6.

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