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Solo en la Catedral, 5.000 fieles recibieron la ceniza

Al pie de ocho presbíteros y formando nueve columnas, decenas de fieles esperaron ayer que el padre Carlos Mena les dibujara una cruz en la frente y les repitiera, uno a uno: “En polvo eres y en polvo te convertirás”. El sacerdote utilizó una mezcla de ceniza y agua.

Entre recogimiento y oración, así los fieles llegaban al pie del altar, como Eduardo Escobar, uno de los 5 mil fieles que asistieron a las misas de Miércoles de Ceniza que se ofrecieron ayer en la Catedral que desde tempranas horas abrió con misas a cada hora.

La celebración da inicio a los cuarentas días de preparación a la Semana Santa, también conocida como Semana Mayor.

Todo el día se ofrecieron doce misas que motivó la continua llegada de fieles en búsqueda de oración, reflexión y conversión en este tiempo en que se recuerda la muerte y resurrección de Jesús, el hijo de Dios.

El padre Carlos Mena, rector de la Catedral, durante un breve sermón en la misa de las 15:00 reflexionó con los devotos que se debe aprender “a custodiar tiempo para Dios”, ofreciendo tres valores preponderantes: oración, limosna y ayuno.

“Saber renunciar a cosas propias y poderlas ofrecer, el que nosotros no dependamos tanto de las cosas de este mundo y le entregamos al Señor”, reflexionó el padre. Y recalcó que la Semana Santa debe “despertar una sensibilidad a las necesidades de mi hermano de aquel que necesita más” en el camino de intimidad con el Señor. Exhortó buscar propósitos serios y deseos de conversión.

Luego de sus palabras, los fieles como Escobar y Verónica Villamar, quien llegó con su familia, se ubicaron para recibir las cenizas. La mayoría oraba con concentración y otros buscaron la confesión de sus pecados.

“Todos los años vengo a esta celebración, ofreceré ayuno para pedir por la salud de mis dos hijos que viven en Estados Unidos y España”, dijo Escobar, morador del suroeste.

En cambio, Villamar y Fanny Goya reflexionaron sobre los sacrificios de Jesús durante este tiempo en que estuvo en el desierto. “Cuarenta días que nuestro Señor oró por nosotros, ahora toca retribuir lo que hizo por nosotros, debemos ofrecer aunque sea duro”, dijo Goya, habitante de Bastión Popular.

Tras orar al pie del altar, Petita Trejo, devota de Mapasingue, contó que sus súplicas iban por la unión del país en esta época electoral. “Que bendiga al Ecuador para que nos mantenga unidos”, auguró.

Asimismo, en búsqueda de recibir las cenizas llegaron jóvenes universitarios. José Luis Sola, quien llegó de visita de España donde cursa una maestría, ofreció volver a asistir a misa todos los domingos. (I)

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